Diseño web UX-UI ¿Qué es?

Diseño web

Tabla de contenido:

Diseño web UX/UI: qué es y por qué tu web necesita algo más que una apariencia bonita

Cuando entras en una página web, tardas muy poco en formarte una primera impresión.

Los colores, las imágenes, las tipografías y la composición pueden hacer que te resulte atractiva. Pero esa impresión cambia rápidamente si no encuentras lo que buscas, no entiendes qué ofrece el negocio, el menú te confunde, el texto resulta difícil de leer o el formulario no funciona como esperabas.

Una web puede ser visualmente impecable y proporcionar una experiencia frustrante.

También puede ser sencilla, sin grandes efectos ni animaciones, y permitirte hacer exactamente lo que necesitas de una manera cómoda, clara y segura.

Ahí es donde entran el diseño UX y el diseño UI.

Aunque suelen mencionarse juntos —UX/UI—, no significan lo mismo. Son disciplinas diferentes que se complementan para conseguir que una página web no solo tenga una apariencia cuidada, sino que resulte útil, comprensible, accesible y fácil de utilizar.

¿Qué significa UX/UI?

UX son las siglas de User Experience, es decir, experiencia de usuario.

UI procede de User Interface, que significa interfaz de usuario.

La interfaz es la parte de la web con la que interactúas: menús, botones, formularios, textos, imágenes, iconos, enlaces y demás elementos visibles.

La experiencia, en cambio, es mucho más amplia. Incluye lo que sucede antes, durante y después de utilizar la página: qué esperabas encontrar, si pudiste conseguirlo, cuánto esfuerzo necesitaste, qué problemas aparecieron y qué impresión te dejó el proceso.

Por eso UX y UI no son sinónimos.

La UI forma parte de la experiencia de usuario, pero no la determina por sí sola.

Una página puede tener una interfaz atractiva y, aun así, ofrecer una experiencia deficiente. Imagina una tienda online con fotografías preciosas y una estética muy cuidada, pero que no informa de los gastos de envío hasta el último paso, obliga a crear una cuenta para comprar o muestra errores incomprensibles al realizar el pago.

El problema no se soluciona cambiando el color de los botones. Es necesario revisar la experiencia completa.

¿Qué es el diseño UX?

El diseño UX consiste en comprender las necesidades, comportamientos y limitaciones de las personas para crear productos y servicios que les permitan alcanzar sus objetivos de la forma más clara y satisfactoria posible.

No se limita a observar qué sucede dentro de una pantalla.

La definición de experiencia de usuario de Nielsen Norman Group abarca todos los aspectos de la interacción de una persona con una empresa, sus servicios y sus productos.

En una web, la experiencia puede comenzar antes de la visita.

Una persona realiza una búsqueda, ve un resultado en Google, entra en la página, intenta comprender la oferta, consulta los precios, busca una respuesta, completa un formulario y espera recibir una confirmación.

Todo ese recorrido forma parte de su experiencia.

El diseño UX analiza cuestiones como:

  • Qué necesita conseguir la persona.
  • Qué información espera encontrar.
  • Qué conocimientos previos tiene.
  • Qué dudas o temores pueden frenar su decisión.
  • Cómo organiza mentalmente la información.
  • Qué recorrido debería seguir.
  • Qué dificultades encuentra.
  • Qué errores puede cometer.
  • Qué necesita para confiar.
  • Qué sucede después de completar la acción.
  • En qué dispositivo y contexto utiliza la web.

El objetivo no es conseguir que las personas permanezcan más tiempo en la página a cualquier precio. En ocasiones, una experiencia excelente permite encontrar una respuesta y marcharse en pocos segundos.

Tampoco consiste en manipular al usuario para que haga lo que beneficia al negocio. Un buen diseño facilita que pueda comprender las opciones y tomar una decisión informada.

Diseño web UX-UI ¿Qué es? - tres personas escribiendo sobre post its en un cristal

¿Qué es el diseño UI?

El diseño UI se ocupa de la interfaz mediante la que una persona utiliza un producto digital.

En una página web incluye el diseño de:

  • Botones.
  • Menús.
  • Formularios.
  • Cabeceras.
  • Tarjetas.
  • Iconos.
  • Mensajes.
  • Ventanas emergentes.
  • Sistemas de navegación.
  • Tipografías.
  • Colores.
  • Imágenes.
  • Espaciados.
  • Estados interactivos.
  • Jerarquías visuales.
  • Adaptación a diferentes pantallas.

Su trabajo no consiste únicamente en hacer que la página resulte bonita.

Una interfaz debe comunicar.

El aspecto de cada elemento tiene que ayudar a comprender qué es, qué importancia tiene, cómo se utiliza y qué sucederá al interactuar con él.

Un botón principal debe reconocerse como botón. Un enlace debería distinguirse del texto normal. Un campo obligatorio necesita estar identificado. Un mensaje de error debe explicar qué ha sucedido y cómo solucionarlo.

El diseño UI también debe mantener la coherencia.

Si dos botones realizan la misma función, deberían comportarse y presentarse de forma similar. Si un color indica un error en una parte de la web, no debería comunicar éxito en otra. Si cada página utiliza estilos y estructuras completamente diferentes, el usuario tendrá que volver a aprender cómo funciona la interfaz.

Una buena UI reduce ese esfuerzo y, al mismo tiempo, traduce la identidad de la marca a un lenguaje visual reconocible.

Diferencias entre UX y UI

La diferencia se entiende mejor si observamos algunas de las preguntas que responde cada disciplina.

El diseño UX se pregunta:

  • ¿Qué necesita hacer el usuario?
  • ¿Por qué visita la web?
  • ¿Qué información necesita para decidir?
  • ¿En qué orden debería encontrarla?
  • ¿Qué obstáculos pueden impedirle avanzar?
  • ¿Cómo podemos comprobar si la solución funciona?
  • ¿Qué experiencia se produce a lo largo de todo el recorrido?

El diseño UI se pregunta:

  • ¿Cómo debe presentarse la información?
  • ¿Qué elementos necesitan mayor jerarquía?
  • ¿Cómo se reconoce cada acción?
  • ¿Qué colores, tipografías y componentes utilizaremos?
  • ¿Cómo responderá la interfaz en distintos dispositivos?
  • ¿Qué aspecto tendrá cada estado del sistema?
  • ¿Cómo trasladamos la identidad de marca a la pantalla?

UX define y mejora la experiencia. UI diseña la interfaz a través de la que se desarrolla buena parte de esa experiencia.

Ambas deben trabajar juntas.

Una estructura bien investigada puede perder eficacia si la jerarquía visual no permite entenderla. Del mismo modo, una interfaz preciosa no resolverá un recorrido mal planteado.

UX no es lo mismo que usabilidad

La usabilidad es una parte fundamental de la experiencia de usuario, pero tampoco son conceptos equivalentes.

La usabilidad se centra en la facilidad con la que una persona puede utilizar una interfaz para completar una tarea.

Entre otros aspectos, analiza:

  • Si resulta fácil aprender a usarla.
  • Si permite trabajar con eficiencia.
  • Si se recuerda después de un tiempo sin utilizarla.
  • Cuántos errores se producen.
  • Qué gravedad tienen esos errores.
  • Si el usuario puede recuperarse de ellos.
  • Qué grado de satisfacción genera el uso.

La experiencia de usuario incluye la usabilidad, pero también la utilidad, la percepción de confianza, las emociones, las expectativas, la accesibilidad, los contenidos y la relación completa con el producto o la marca.

Una web puede ser fácil de utilizar, pero no ofrecer lo que la persona necesita. También puede permitir completar una tarea y dejar una sensación negativa porque oculta información, presiona para comprar o no explica qué sucederá con los datos facilitados.

UX tampoco es lo mismo que accesibilidad

La accesibilidad web busca que las páginas, herramientas y tecnologías puedan ser utilizadas por personas con distintas capacidades y formas de interactuar.

Según la introducción a la accesibilidad web del W3C, una web accesible debe permitir que las personas puedan percibir, comprender, navegar e interactuar con ella.

Esto afecta a decisiones de diseño, contenido y desarrollo, como:

  • El contraste entre texto y fondo.
  • El tamaño y la legibilidad del contenido.
  • La navegación mediante teclado.
  • Los textos alternativos de las imágenes.
  • La estructura correcta de los encabezados.
  • Las etiquetas de los formularios.
  • Los mensajes de error.
  • Los subtítulos y transcripciones.
  • El orden de lectura.
  • La visibilidad del foco.
  • La posibilidad de ampliar el contenido.
  • La compatibilidad con tecnologías de asistencia.
  • El uso del color como único medio para comunicar información.

La accesibilidad beneficia especialmente a las personas con discapacidad, pero también mejora el uso en muchas otras situaciones.

Una persona puede estar intentando consultar la web bajo una luz intensa, con una conexión lenta, utilizando una pantalla pequeña, sin poder escuchar un vídeo o con una lesión temporal que le impide manejar el ratón.

La accesibilidad debe formar parte del proyecto desde el principio. No es un complemento que se añade al final ni puede resolverse únicamente instalando una barra o un plugin.

Una web con buena UX debería ser accesible, pero hablar de experiencia de usuario no garantiza automáticamente que se hayan cumplido los requisitos de accesibilidad.

¿Cómo se aplica el diseño UX/UI a una página web?

No existe un proceso idéntico para todos los proyectos.

Una aplicación bancaria, una tienda online y la web de una profesional independiente no necesitan la misma cantidad de investigación, documentación ni pruebas.

El método debe adaptarse a la complejidad, el presupuesto, los riesgos y la información disponible.

Aun así, un proceso de diseño UX/UI suele incluir varias de las siguientes fases.

1. Comprender el negocio y definir los objetivos

Antes de diseñar la página es necesario conocer qué debe conseguir.

No basta con decir que la web tiene que «dar visibilidad» o «vender más». Esos objetivos son demasiado amplios para orientar decisiones concretas.

Conviene determinar:

  • Qué ofrece el negocio.
  • A quién se dirige.
  • Qué problema resuelve.
  • Qué diferencia su propuesta.
  • Qué acción principal debe facilitar la web.
  • Qué dudas aparecen antes de contratar.
  • Cómo llegan los posibles clientes.
  • Qué contenidos existen.
  • Qué limitaciones técnicas o económicas hay.
  • Cómo se medirán los resultados.

Los objetivos empresariales son importantes, pero deben conectarse con las necesidades del usuario.

Si el negocio quiere recibir solicitudes de presupuesto, la persona necesitará entender primero qué servicio se ofrece, si encaja con su situación, cómo funciona, cuánto puede costar y por qué debería confiar.

El formulario es solo el último paso de ese recorrido.

2. Investigar a los usuarios

El diseño UX no debería basarse únicamente en suposiciones.

La investigación permite conocer qué necesitan las personas, cómo se comportan, qué lenguaje utilizan y qué dificultades encuentran.

Dependiendo del proyecto, se pueden emplear:

  • Entrevistas.
  • Encuestas.
  • Pruebas de usabilidad.
  • Observación.
  • Análisis de consultas recibidas.
  • Revisión de búsquedas internas.
  • Datos de analítica.
  • Grabaciones de sesiones.
  • Análisis de atención al cliente.
  • Estudio de reseñas.
  • Investigación de palabras clave.
  • Análisis de la competencia.
  • Evaluaciones de accesibilidad.

No todos los proyectos necesitan un gran estudio con decenas de participantes. Una web pequeña también puede beneficiarse de analizar preguntas reales, hablar con algunos clientes y probar un prototipo antes de desarrollarlo.

En mi artículo sobre qué es UX Research y por qué resulta útil explico con más detalle cómo la investigación ayuda a sustituir opiniones por evidencias.

Pruebas de usabilidad

3. Organizar la información

La arquitectura de la información establece cómo se agrupan, relacionan y presentan los contenidos.

Su objetivo es que las personas puedan comprender dónde están, qué opciones tienen y dónde encontrar lo que buscan.

Esta fase puede incluir:

  • Inventario de contenidos.
  • Jerarquía de páginas.
  • Agrupación por temas.
  • Mapa del sitio.
  • Estructura de navegación.
  • Etiquetado de menús.
  • Buscador y filtros.
  • Relaciones entre contenidos.
  • Rutas para completar tareas.

El lenguaje importa tanto como la estructura.

Una opción de menú puede ser técnicamente correcta y, aun así, no coincidir con las palabras que utiliza el público. Los nombres creativos pueden aportar personalidad, pero no deberían obligar a adivinar qué contiene cada sección.

4. Definir los recorridos del usuario

Un recorrido representa los pasos que realiza una persona para alcanzar un objetivo.

Por ejemplo:

  1. Busca información sobre un servicio.
  2. Llega a un artículo.
  3. Visita la página del servicio.
  4. Comprueba qué incluye.
  5. Consulta las preguntas frecuentes.
  6. Revisa el trabajo de la profesional.
  7. Completa el formulario.
  8. Recibe una confirmación.

Analizar el recorrido permite identificar puntos de fricción, información ausente, pasos innecesarios y oportunidades para orientar mejor al usuario.

No todas las personas llegarán por la página de inicio ni seguirán el camino que habíamos imaginado. Por eso conviene diseñar distintas puertas de entrada y comprobar que cada página proporciona contexto suficiente.

El customer journey ayuda a observar la experiencia completa, incluidos los puntos de contacto que se producen antes y después de visitar la web.

5. Crear wireframes

Los wireframes son representaciones sencillas de la estructura de una página.

Permiten decidir dónde se sitúa cada contenido, qué jerarquía tiene y cómo se relacionan los elementos antes de dedicar tiempo al acabado visual.

En esta fase se trabaja sobre cuestiones como:

  • Orden de los contenidos.
  • Navegación.
  • Jerarquía.
  • Distribución.
  • Funcionalidades.
  • Llamadas a la acción.
  • Relación entre secciones.
  • Adaptación a diferentes tamaños de pantalla.

Un wireframe no tiene que ser bonito. Su utilidad consiste precisamente en poder modificar la estructura con rapidez antes de que colores, fotografías y efectos visuales distraigan del problema principal.

6. Prototipar y probar

Un prototipo simula cómo funcionará la web antes de desarrollarla por completo.

Puede ser tan sencillo como varios bocetos enlazados o tan detallado como una interfaz casi idéntica al resultado final.

Los prototipos permiten comprobar:

  • Si se entiende la navegación.
  • Si el recorrido tiene sentido.
  • Si las acciones se reconocen.
  • Si falta información.
  • Si los formularios resultan claros.
  • Si el orden de los contenidos ayuda a decidir.
  • Si aparecen obstáculos inesperados.

Durante una prueba de usabilidad se pide a personas representativas que realicen tareas concretas mientras se observa qué hacen, dónde dudan y qué problemas encuentran.

No consiste en preguntar si les gusta el diseño.

Una persona puede decir que una página le parece bonita y no ser capaz de completar una compra. Lo importante es observar el comportamiento, escuchar sus razonamientos y detectar por qué se producen los errores.

7. Diseñar la interfaz

Cuando la estructura y los recorridos están definidos, se desarrolla el lenguaje visual de la interfaz.

Esta etapa incluye:

  • Paleta de colores.
  • Tipografías.
  • Escala y jerarquía.
  • Retícula.
  • Espaciados.
  • Iconografía.
  • Estilo de las imágenes.
  • Botones.
  • Formularios.
  • Tarjetas.
  • Menús.
  • Mensajes.
  • Estados interactivos.
  • Componentes reutilizables.
  • Adaptaciones para móvil, tableta y escritorio.

El diseño debe reflejar la identidad de la marca sin sacrificar claridad, legibilidad ni accesibilidad.

También debe contemplar más situaciones que la pantalla ideal.

Un formulario no solo necesita un aspecto para cuando está vacío. Hay que diseñar qué ocurre cuando un campo está activo, contiene información, presenta un error, está desactivado o se ha enviado correctamente.

Un botón puede tener estados de reposo, foco, interacción, carga y bloqueo. Una tarjeta puede necesitar títulos de distintas longitudes. Una página puede mostrarse sin resultados o con un contenido que todavía no está disponible.

Diseñar estos estados evita que la experiencia se rompa cuando la web se encuentra con la realidad.

8. Desarrollar con fidelidad al diseño

El diseño UX/UI no termina cuando se entrega una maqueta.

La experiencia final depende de cómo se desarrolle la web.

Durante la implementación es necesario cuidar:

  • La estructura semántica del contenido.
  • El comportamiento responsive.
  • La navegación mediante teclado.
  • El rendimiento.
  • La optimización de imágenes.
  • La accesibilidad de los componentes.
  • Los formularios.
  • Los mensajes de error.
  • Las animaciones.
  • La compatibilidad entre navegadores.
  • La estabilidad visual.
  • La seguridad.
  • La gestión del contenido.

La colaboración entre diseño y desarrollo resulta fundamental.

Una animación espectacular puede perjudicar el rendimiento o provocar mareos. Un componente puede verse perfecto en una maqueta y no adaptarse a contenidos reales. Un texto legible en una pantalla grande puede resultar incómodo en el móvil.

Diseñar y desarrollar no son dos mundos aislados. Las decisiones de uno afectan directamente al otro.

9. Medir y mejorar

Publicar la web no significa que el trabajo haya terminado.

El diseño se basa en hipótesis que deben comprobarse con el uso real.

Después del lanzamiento se pueden analizar:

  • Formularios enviados.
  • Ventas o reservas.
  • Errores.
  • Abandono de procesos.
  • Búsquedas sin resultados.
  • Preguntas frecuentes.
  • Páginas de entrada y salida.
  • Rendimiento en móviles.
  • Problemas de accesibilidad.
  • Consultas recibidas.
  • Comportamiento de la navegación.
  • Tasa de conversión.
  • Comentarios de clientes.

Los datos cuantitativos indican qué está ocurriendo, pero no siempre explican por qué.

Si muchas personas abandonan un formulario, la analítica muestra el problema. Para descubrir la causa puede ser necesario observar sesiones, revisar los campos, hablar con usuarios o realizar una prueba.

El diseño UX es iterativo: investiga, propone, prueba, aprende y mejora.

Ejemplos de UX y UI en una web

La diferencia entre ambas disciplinas se percibe mejor en situaciones concretas.

Un formulario de contacto

La UI define su aspecto:

  • Colores.
  • Tipografía.
  • Tamaño de los campos.
  • Estilo del botón.
  • Espaciado.
  • Iconos.
  • Mensajes visuales.

La UX analiza:

  • Qué información es realmente necesaria.
  • En qué orden debe solicitarse.
  • Cuánto esfuerzo requiere completarlo.
  • Si la persona entiende para qué se utilizarán sus datos.
  • Cómo se previenen y corrigen los errores.
  • Qué sucede después de enviarlo.
  • Cuándo recibirá una respuesta.

Una tienda online

La UI diseña las fichas, filtros, botones, selector de cantidad, carrito y proceso de pago.

La UX estudia si el usuario puede:

  • Encontrar el producto adecuado.
  • Comparar alternativas.
  • Comprender las características.
  • Conocer el precio total.
  • Consultar los gastos y plazos de envío.
  • Entender las devoluciones.
  • Comprar sin obstáculos innecesarios.
  • Corregir un error.
  • Recibir una confirmación clara.

Una web de servicios

La UI crea la presentación visual de los servicios, testimonios, proyectos y llamadas a la acción.

La UX determina:

  • Qué necesita saber el posible cliente.
  • Cómo distinguir las opciones.
  • Qué objeciones deben resolverse.
  • Qué pruebas generan confianza.
  • Cuándo mostrar el precio.
  • Qué acción se debe proponer.
  • Cómo facilitar el contacto.
  • Qué expectativas establecer sobre el proceso.
Diseño web UX-UI ¿Qué es? - diseñador realizando los wireframes para diseñar una página web

¿Qué aporta el diseño UX/UI a un negocio?

Un buen diseño UX/UI no garantiza por sí solo el éxito de una empresa. La oferta, el precio, la demanda, la reputación, la captación y la atención también influyen.

Pero puede evitar que una web dificulte innecesariamente la relación entre el negocio y sus clientes.

Entre sus posibles beneficios se encuentran:

  • Facilitar que las personas encuentren la información.
  • Reducir dudas y errores.
  • Mejorar la comprensión de la oferta.
  • Hacer más sencillo el contacto o la compra.
  • Reforzar la confianza.
  • Mantener la coherencia de la marca.
  • Reducir consultas repetitivas.
  • Mejorar la accesibilidad.
  • Detectar problemas antes de desarrollar.
  • Evitar funcionalidades innecesarias.
  • Facilitar el crecimiento de la web.
  • Mejorar la conversión sin recurrir a técnicas engañosas.

Una experiencia bien diseñada también puede beneficiar al propio negocio.

Si los clientes entienden qué incluye un servicio, completan correctamente los formularios y reciben información clara después de una compra, disminuye el trabajo dedicado a resolver incidencias que podrían haberse evitado.

Errores frecuentes al hablar de diseño UX/UI

Pensar que UX significa hacer una web bonita

La estética influye en la experiencia, pero no la define.

Una web bonita puede ser lenta, confusa, inaccesible o inútil. El diseño UX comienza comprendiendo necesidades y objetivos, no eligiendo colores.

Diseñar para uno mismo

La persona responsable del negocio conoce su sector, sus servicios y su vocabulario. El usuario puede no compartir esos conocimientos.

Lo que resulta evidente para quien ha trabajado durante meses en la web puede no serlo para alguien que llega por primera vez.

Confundir preferencias con evidencias

«Me gusta más este botón» no demuestra que funcione mejor.

Las decisiones profesionales pueden apoyarse en principios de diseño, patrones conocidos, datos, investigación y pruebas. El gusto personal puede formar parte de la conversación, pero no debería ser el único criterio.

Copiar a la competencia

Observar otras webs ayuda a comprender convenciones y expectativas. Copiarlas sin conocer sus objetivos, usuarios o resultados puede trasladar también sus errores.

La solución adecuada para otro negocio no tiene por qué ser adecuada para el tuyo.

Diseñar únicamente la página de inicio

Muchas visitas llegarán directamente a un artículo, una ficha de producto o una página de servicio.

La experiencia debe ser coherente en toda la web. Cada página necesita explicar dónde está el usuario, qué puede hacer y cómo continuar.

Pensar únicamente en el móvil al final

El diseño responsive no consiste en encoger una versión de escritorio.

El espacio, la interacción táctil, la conexión, el contexto y las prioridades pueden cambiar. Diseñar para distintas pantallas requiere decidir cómo se reorganiza el contenido y qué comportamiento tendrá cada elemento.

Añadir accesibilidad al terminar

Cuando la accesibilidad se deja para el final, algunas decisiones estructurales y visuales pueden resultar difíciles o costosas de corregir.

Debe considerarse durante la investigación, el contenido, la interfaz, el desarrollo y las pruebas.

Utilizar patrones oscuros

Los patrones oscuros son decisiones de diseño creadas para empujar al usuario hacia acciones que quizá no habría elegido libremente.

Algunos ejemplos son:

  • Ocultar los costes hasta el último paso.
  • Dificultar la cancelación.
  • Utilizar casillas previamente seleccionadas.
  • Crear urgencias falsas.
  • Disfrazar publicidad como contenido.
  • Hacer que aceptar sea mucho más fácil que rechazar.
  • Redactar botones de forma confusa.
  • Añadir productos sin consentimiento claro.

Estas prácticas pueden aumentar una métrica a corto plazo, pero perjudican la confianza y pueden plantear problemas legales y reputacionales.

¿Necesita UX/UI una web pequeña?

Sí, aunque no con el mismo proceso que una gran plataforma digital.

Aplicar UX/UI no significa convertir cada proyecto en una investigación interminable ni crear cientos de pantallas antes de publicar.

En una web pequeña puede consistir en:

  • Definir correctamente el público y el objetivo.
  • Revisar las preguntas reales de los clientes.
  • Organizar los contenidos antes de diseñar.
  • Crear un mapa sencillo de la web.
  • Plantear los recorridos principales.
  • Realizar wireframes.
  • Diseñar una interfaz coherente.
  • Comprobar la accesibilidad.
  • Probar las tareas importantes.
  • Medir los resultados después del lanzamiento.

La profundidad del proceso debe ser proporcional al proyecto, pero las decisiones deberían seguir teniendo una razón.

UX/UI y diseño web estratégico

El diseño UX/UI y el diseño web estratégico están estrechamente relacionados.

El diseño UX aporta conocimiento sobre los usuarios y sus recorridos. El diseño UI convierte parte de ese conocimiento en una interfaz clara y coherente. La estrategia conecta todo ello con los objetivos, la propuesta de valor, los contenidos, el SEO, la tecnología y el funcionamiento del negocio.

Por eso, una web estratégica no empieza escogiendo una plantilla.

Empieza preguntando:

  • Qué debe conseguir.
  • Para quién se crea.
  • Qué necesita esa persona.
  • Qué debe comunicar el negocio.
  • Cómo llegará el público.
  • Qué recorrido facilitará la decisión.
  • Qué tecnología necesita.
  • Cómo se comprobarán los resultados.

En mi artículo sobre qué es el diseño web estratégico explico cómo conectar todas estas decisiones para que la web funcione como una herramienta real del negocio.

Una buena web no debería obligarte a pensar cómo utilizarla

Cuando una experiencia está bien diseñada, muchas de sus decisiones pasan desapercibidas.

Encuentras lo que buscas, comprendes la información, reconoces las acciones, puedes corregir los errores y sabes qué sucederá después.

Eso no ocurre por casualidad.

Detrás existe un trabajo de investigación, organización, diseño, contenido, desarrollo y evaluación.

El diseño UX/UI no consiste en decorar una web ni en seguir la última tendencia visual. Consiste en reducir la distancia entre lo que una persona necesita y lo que el negocio puede ofrecerle.

La interfaz debe atraer, comunicar y expresar la personalidad de la marca. Pero también debe permitir que la persona avance sin confusión, sin obstáculos innecesarios y sin sentirse manipulada.

Porque una web no está terminada cuando resulta bonita.

Está bien diseñada cuando las personas pueden entenderla, utilizarla y conseguir aquello para lo que llegaron.

¿Alguna pregunta o comentario que me quieras hacer sobre este post? Déjala en el formulario.

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